Confesionario íntimo

Sí, reconozco que mi vida es tu vida
que mi pensamiento no asume lapsos,
donde sólo tú existes.

Sí, mi corazón estalla de amor por ti y
mis manos sólo saben de tu piel,
de tus rizos, de tus uñas, de tu saliva.

Sí, mis labios se descifran ante los tuyos,
tus ojos y sus miradas
edifican mi errante estructura,
enjuician mi camino, encienden esa luz.

Sí, mi vida se riega y florece en la íntima lid,
mi oido capta el mimo de tus palabras
hasta hacerme llorar.

Sí, tus manos me apoyan,
desvalijan mis temores y rencores,
eternizan este pacto.

Darwin García A.

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