RADIOGRAFIA SOBRE LA SOLEDAD

¿qué significa la palabra SOLEDAD?, que rara y extraña conjunción de letras que dan forma a lo más temido por el ser humano, o casi a la mayoría de su especie; es el estado al que muchos le temen y muy pocos disfrutan, es un ente desentendido dulce y persistente que siempre estará cuando todos se hayan largado, tributo a la autonomía que aleja la compañía para por fin poder entender, para que logremos escuchar lo que queremos gritar y hemos reprimido por una u otra razón, son además unas cuantas letras que de cierto modo atinan o en este caso desatinan, lo que es de lo que fue y de lo que vendrá, y como tan melancólicamente se enfilan unas tras de otras, para que sólo con el hecho de verlas, se produzca en el inconsciente una hecatombe emocional que en el mejor de los casos se evidencia cuando se derraman unas cuantas lágrimas, que suicida inercia ajena a los sentidos y que tan desestabilizadora fuerza engendran estas siete letras, tan patológicamente encerradas dentro de un número que de una perspectiva cabalística se supone es el de la suerte, el de las maravillas del mundo, el de los tronos del cielo, del de los mares que cruzó Simbad.

Soledad es a veces un nombre de mujer, una compañera sumisa que por más que se le trata de manera torpe y burda sigue fiel a nuestras costillas, es una niña engreída y caprichosa que busca y trata de llamar la atención a toda costa, sin medir consecuencias, sin tener que dar cuentas, sin importar a quien daña, importando sólo su bienestar, su interés incorruptible que dependiendo de quien se alinea en sus filas se desmorona, edifica, extingue o evoluciona.

Tratar de describir esas siete letras, resulta un arcano, como aquel relato bíblico que narra el sueño del faraón que solamente pudo ser interpretado por un joven que a través de una extraña conexión divina, pudo interpretar de que mismo se trataba ese tormentoso sueño que engendraba tal desesperación y somnolencia; violenta tal vez sea su estructura pero de cierto se conoce que la soledad marca un hito en cada vida, deja huella intensa que al momento de divagar en su vientre, afloran aquellos recuerdos turbios del que por qué se encuentra solo.

Es así, se encuentra solo, abandonado por si mismo y encerrado por sus propias cadenas, vagando con rumbo incierto mientras en su cabeza se coagulan letras, imágenes, sonidos, olores y sabores, especialmente el de aquel cigarrillo que se ensaña entre los dedos y cual humo juguetón hace danza entre sus nudillos, escalando de manera trémula por sus muñecas hasta desvanecerse con el viento que sopla de norte a sur y que refresca por segundos en una tarde calurosa.

Tal vez es la víctima de sus temores y de una manera inconsciente procede a castigarse por un afamado “no se qué”, pensamientos oscuros que se afirman o tratan de afirmarse cuando mal se interpretan las palabras o llamadas que se truncan por un extraño comportamiento de aversión que logra colmar la paciencia y asfixia a quienes se encuentran alrededor o a la distancia, en fin, son aspectos que van en desmedro de fracciones humanas que tratan de ser eso, más humanas y que tergiversa al tratar de estar en compañía asolado irónicamente

Paulatinamente se convierte en una cicatriz que se espera vaya despareciendo según el transcurrir del tiempo, tiempo inexorable que va en cuenta regresiva, una cuenta que va incorporando carga, que se hace cada vez más insoportable, que fatiga la cordura, que merma el hambre y el sueño, en este caso ella produjo un colapso interno, un cirro entre las sienes, un delirio sofocante de pena.

Las largas caminatas ya no distraen, la comida en diferentes sitios ya no entra en provecho; el sol, el viento, la lluvia son parte de cada página de esta historia llamada soledad, lastimosamente se siguen escribiendo, letra por letra, martillante, tediosa línea por línea, es lo que le toca vivir, cada día, cada instante y en cada rincón de esta ciudad caótica y peligrosa, que ha logrado colmar sus ganas de vivir, de sentir, de llorar.... que decir de sus lágrimas frenéticas y sus sollozos mientras camina, que decir de su mirada perdida hacia el sur en busca de un sueño que matizó y que por esta cruda distancia cierne sus espinas en su corazón.

¿Hasta cuando?

Que decir cuando llega la noche, y el trajín molesto que lleva a cuentas, la ropa larga, desaliñada, una perra ruidosa, estridente y fastidiosa hace eco cuando cruza el zaguán oscuro y ve a lo lejos su ventana, con la luz apagada sin nadie quien lo espere, una televisión polvorienta, una cama tan inmóvil.

Cuatro paredes que aprisionan y que esperan el fin de semana para salir volando, cambiar de ambiente, vivir con su vida, sentir con aquellos a quien a llamado suyos, los que buscó por tanto tiempo, por quienes vela como carne propia, los suyos, los suyos simplemente.

Darwin García A.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te amo... ERES EL AMOR DE MI VIDA Y EL MEJOR HOMBRE DEL MUNDO... Cada palabra que escribes son lo mejor que puedo leer... Te amo

Juan Escribano Valero dijo...

Hola Viviana y Darwin: Además de haber estado pachucho, mis nietos, especialmente Nachete, me han tenido alejado del ordenador, pues a mi mujer no hay quien la saque de casa de nuestra hija, por lo que no he podido visitar a los amigos con la frecuencia que me hubiera gustado, hoy lo hago para desearte que tengas unas muy FELICES PASCUAS.
Con todo cariño un fuerte y fraternal abrazo

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