Veinte años

Y de repente me encuentro aquí, veinte años luego del coma,
de aquel impace emocional que me llevó al lecho;
siento poco a poco como se mueven mis extremidades
y hasta podría jurar que mi sangre hierve otra vez en mi cuerpo,
de mis recuerdos tengo difuminadas imágenes,
rostros, lugares, momentos que hicieron esta estadía menos tortuosa,
voces ocarinas danzantes y singulares sitios que se albergan en mi sien...

Veinte años en donde la luz se filtra al fin por la retina,
acabaron ya ritunas desgastantes
donde la peor parte se la lleva quienes más amamos,
que sensación extraña el paso del aire que ahora añora un cigarro,
dioses convocados al nuevo natalicio de este ser.

Pasaron ya veinte largos años, y sólo sé lo que supe en aquel abril,
que tu partida es inminente y fugaz...
contigo algo de mi partió,
intacta tu esencia estuvo de fiel compañera,
mi esencia no lo se aún,
durante este letargo sentí claramente tus caricias
que me hablaban de la cruz del sur en el cielo
más desdicha el despertar y no encontrarte
mi pregunta es sencilla
¿dónde estás?

Darwin García

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